Blog

  • Planificación Financiera

    Introducción

    En esta entrada hablaremos de qué es la planificación financiera, los objetivos en base a los que podemos establecer esta planificación, qué debemos hacer antes de establecer nuestro plan financiero y, sobre todo, por qué es importante establecer un plan financiero que nos ayude alcanzar nuestros objetivos vitales.

    ¿Qué es la planificación financiera en las finanzas personales?

    La planificación financiera es la organización de las finanzas personales con el fin de conseguir los objetivos que nos hayamos marcado. Estos objetivos son personales y deben orientarse hacia la consecución de la vida que deseamos, pudiendo establecerse a corto, medio y largo plazo.

    De esta manera, la planificación financiera consiste en la elaboración de un plan financiero que nos permita alcanzar dichos objetivos y para los que tenemos que destinar recursos económicos.

    Este plan financiero se puede establecer por objetivos específicos o por horizonte temporal. Ambos enfoques están relacionados, aunque no son idénticos.

    En la planificación por objetivos podemos distinguir los siguientes tipos:

    • Planificación de objetivos vitales: jubilación, compra de una casa, formación, educación de los hijos, viajes, compra de coche, etc.
    • Planificación de la protección.
    • Planificación fiscal.
    • Planificación sucesoria.

    Por su parte, la planificación por horizonte temporal se puede clasificar de la siguiente manera:

    • Planificación a corto plazo.
    • Planificación a medio plazo.
    • Planificación a largo plazo.

    En este sentido, lo ideal es combinar ambos planteamientos. Por ejemplo, la planificación de la jubilación entraría dentro de la planificación a largo plazo, mientras que la compra de una casa puede entrar dentro de la planificación a medio plazo. En cambio, la planificación sucesoria posiblemente sea un tema secundario o incluso irrelevante según nuestras circunstancias personales actuales; la planificación fiscal puede ser relevante a medida que aumentamos nuestro patrimonio y este nos genere más rendimientos, pero quizás al inicio de nuestra andadura no sea la principal preocupación más allá de hacer la declaración de la renta correctamente; y, por supuesto, la planificación de la protección va a depender de si tenemos una familia o no que dependa de nosotros.

    Analiza tu situación patrimonial.

    En primer lugar, antes de planificar nuestras finanzas, es primordial conocer nuestra situación de partida. Para ello, debemos analizar nuestra situación actual tanto a nivel patrimonial como nuestros ingresos y gastos. Dicho de otra manera, tenemos que tener claro lo que tenemos (activos) y lo que debemos (pasivos), así como lo que ingresamos y lo que gastamos.

    Como punto de partida para establecer cuánto tenemos y cuánto debemos bastará con conocer nuestro balance a fecha del último mes que haya finalizado. En cambio, para tener una idea de nuestros ingresos y gastos, es recomendable analizar varios meses. Entre tres y seis meses puede ser un rango fiable en función de si solemos tener unos ingresos y gastos bastante estables o, en cambio, suelen variar bastante de un mes a otro. Dependiendo de cuál sea tu situación, cuanto más variables sean, más recomendable es utilizar un mayor número de meses para este primer análisis.

    El objetivo de este paso es poder cuantificar nuestro patrimonio de una forma bastante aproximada que a grandes números nos indique nuestra situación. Por tanto, es más importante tener una idea clara y aproximada, que perderse en los detalles por arañar la contabilización de unos euros de más o de menos. Simplemente estableceremos el punto de partida a partir del cual planificaremos nuestro progreso.

    Define tus objetivos.

    Una vez que hemos analizado nuestro punto de partida, tenemos que determinar dónde queremos llegar, es decir, qué objetivos queremos alcanzar: comprar una casa, un coche, financiar la educación de los hijos, un año sabático para viajar por el mundo, hacer que nuestras inversiones nos generen unos ingresos de un determinado importe, etc.

    Los objetivos son tan diversos como las propias personas y simplemente se deben ajustar a lo que queremos hacer y ser realistas. Que sean realistas no quiere decir que no sean ambiciosos. Eso sí, cuanto más ambiciosos sean, mayor será el esfuerzo que tendremos que realizar, pero mayor satisfacción obtendremos al conseguirlos.

    Después de haber definido nuestros objetivos, debemos cuantificarlos para calendarizarlos y planificarlos adecuadamente. Así, el siguiente paso será diseñar nuestro plan financiero, que incluirá una estrategia de inversión y nos permitirá alcanzar nuestros objetivos.

    Diseña un plan financiero.

    Indica las medidas y acciones que vas a tomar para conseguir tus objetivos. No obstante, guarda un margen siempre para poder hacer frente a las desviaciones puedas encontrar. La vida da muchas vueltas y con una buena planificación financiera simplemente te pillará mejor preparado para afrontar cada situación que se presente. Por tanto, se organizado pero flexible.

    En el diseño de tu plan financiero debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

    • Tu estado financiero o patrimonial: este punto ya lo hemos comentado antes. Simplemente analiza tu balance y cuenta de ingresos y gastos de partida.
    • El horizonte temporal para el que defines tu plan: no tienes por qué empezar a planificar tu jubilación directamente. Quizás sea preferible empezar por objetivos más cercanos para ganar adherencia y establecer una rutina y, más adelante, pensar en objetivos más ambiciosos como es la jubilación o la compra de una vivienda.
    • El ciclo vital en el que te encuentras: cada plan es personal y válido para cada uno, por lo tanto, una persona joven recién titulada que empieza en el mercado laboral no va a establecer el mismo plan que una persona con una familia a cargo y/o que se encuentra cerca de su jubilación. A este respecto, simplemente añadir que cuanto antes comencemos a diseñar nuestro plan financiero mejor, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.
    • Cambios: como comentábamos antes, ten en cuenta que por mucho que planifiques la vida da muchas vueltas y va a haber cambios, y no te va a quedar más remedio que adaptarte a dichos cambios. Por tanto, usa tu plan como una guía y adáptalo o modifícalo cuando sea necesario.
    • Rentabilidad y riesgo: todo plan financiero está asociado a un plan de inversión para rentabilizar nuestros ahorros, lo que permitirá acelerar la consecución de nuestros objetivos y evitar la pérdida de poder adquisitivo que provoca la inflación. De esta forma, las dos variables más importantes a la hora de definir la estrategia de inversión son la rentabilidad esperada de nuestras inversiones y el riesgo asociado a las mismas. Para saber el binomio rentabilidad-riesgo con el que nos sentimos a gusto, debemos conocer nuestro perfil inversor y de tolerancia al riesgo. Recuerda esta máxima: el control de tus finanzas te debe servir para alcanzar una mayor tranquilidad económica, no para que te la quite. Es decir, no asumas más riesgo del que estarías dispuesto por conseguir algo más de rentabilidad.
    • Elabora un presupuesto. Una buena práctica es elaborar presupuesto del año desglosado por meses. Por ejemplo, si sabes que en verano te vas de vacaciones, en Navidad compras regalos para tus familiares y amigos, en invierno te vas a esquiar, el recibo del seguro del coche te llega en mayo, que todos los meses tienes unos gastos fijos de vivienda, suministros, etc., elaborar un presupuesto para todos los meses del año te permite tener de un vistazo una visión global del año junto con los momentos que esperas tener más gastos, lo que te va a aportar flexibilidad a la hora de gestionar tus finanzas.
    EneroFebreroAgostoNoviembreDiciembreTotal
    Hipoteca/Alquiler6006006006006007.200
    Agua2020202020240
    Luz3030303030360
    Gas150150301001504.640
    Comida1001001001001001.200
    Gasolina1001002001001201.420
    Formación1305001000280
    Ocio1005020070150760
    Vacaciones0070000700
    Gastos extraordinarios2020202020240

    Haz un seguimiento y revisa los resultados.

    El plan que hayamos marcado hay que revisarlo cada cierto tiempo y hacer un seguimiento del cumplimiento de los objetivos marcados. Estas revisiones seguramente impliquen modificaciones sobre el plan inicial y no quiere decir que tu objetivo cambie (o puede que sí si han cambiado tus circunstancias personales), sino que el camino que vas a seguir para alcanzarlo va a ser otro. Llegado este momento, posiblemente tengas un mayor conocimiento de tu situación financiera y de tus finanzas que cuando estableciste tu plan. Así que tampoco hay que obcecarse; si crees que tu plan se ha quedado desfasado, actualízalo. Tu plan nunca va a estar perfecto, simplemente se tiene que adaptar a ti y servirte de guía.

    Inversión

    El siguiente paso es invertir parte de tu ahorro manteniendo siempre un fondo de seguridad (también llamado fondo de emergencia) y tener liquidez suficiente para el día a día en un nivel que nos sintamos cómodos. Además, si ahorras e inviertes este ahorro con un propósito específico de medio plazo como, por ejemplo, la compra de un coche o una casa, tienes que pensar también el momento en el que vas a desinvertir ese. Todo esto formará parte de nuestra estrategia de inversión, en la que tendremos que tener en cuenta la rentabilidad esperada de nuestras inversiones y distintos escenarios, tanto positivos como negativos, que nos ayuden a definir el riesgo que estamos dispuestos a asumir.

    Más adelante en el blog hablaremos sobre cómo establecer esta estrategia de inversión que mejor se adapte a nuestras necesidades, objetivos y, sobre todo, a nuestro perfil de riesgo.

    Deudas

    En cuanto a las deudas, se suele decir que lo primero que hay que hacer es cancelar las deudas que tengas. Suele ser un tema habitual en finanzas personales, pero yo creo que también hay que saber aprovechar el crédito para no descapitalizarse y generar un buen perfil crediticio. Al final, cancelar deudas o comprar algo al contado significa descapitalizarse, por lo que la bola de nieve que permite el interés compuesto puede no empezar por ir cubriendo con nuestro patrimonio las metas de corto plazo o medio plazo. Obviamente, no quiere decir que te endeudes en exceso y sobrepases tu capacidad, pero una deuda que sea asumible y que te permita seguir ahorrando mes a mes, puede ser una buena estrategia de cara a mantener tus inversiones y vivir sin agobios financieros dentro de tus posibilidades. No solo es inversión, es el coste de oportunidad del tiempo que no vuelve y de las experiencias que dejas de vivir por cancelar todas tus deudas.

    Por otro lado, como comentaba antes, tampoco debe ser despreciada la idea de ir creando un historial crediticio para cuando necesitemos solicitar una hipoteca, por ejemplo. Es decir, hay que valorar si es preferible disponer de una mayor liquidez o cancelar las deudas (o parte de ellas). La deuda en sí ni es buena ni es mala. Existe una buena o mala gestión de la deuda en particular y de nuestras finanzas en general.

    Conclusión

    Como puedes ver, la planificación financiera tiene un impacto sustancial en tu vida y en tu bienestar económico. Además, te ayuda a establecer metas en función de tus preferencias y a tomar decisiones informadas sobre ahorro e inversión. También fomenta la disciplina financiera y permite detectar áreas de mejora.

    Ya, por último, pero no menos importante, tu plan financiero te tiene que servir para poder vivir la vida que deseas mientras disfrutas de la tranquilidad financiera.

    Si te ha gustado el artículo, compártelo en redes sociales.